Niños con déficit de atención

Aproximadamente un 5.2% de la población infantil presenta el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) el cual es uno de los problemas neurológicos más frecuentes en la infancia, pero sólo una tercera parte de los casos se diagnostica y de éstos menos de 15 por ciento sigue un tratamiento médico.

Uno de los riesgos de este trastorno es que puede dejar daños en el desarrollo del cerebro que persistan en la adolescencia y la edad adulta, sin embargo hoy en día los medicamentos disponibles para el TDAH alivian los síntomas, pero también son efectivos para corregir las disfunciones en las redes neuronales, las cuales provocan el trastorno y otras afectaciones en el sistema nervioso central.

Dijo que descubrieron la existencia de un circuito entre el área frontal del cerebro y el cerebelo –no descrito hasta ahora en ningún otro lugar– que al estar desconectado o apagado, ocasiona daños en la motricidad de los niños con TDAH. No pueden escribir, abrocharse la ropa e incluso tienen dificultades para caminar.

Actualmente las deficiencias en la movilidad de los niños por varios factores, como vivir en lugares pequeños, no salir a jugar y pasar mucho tiempo quietos con teléfonos celulares y tabletas, además de que están solos porque sus papás se van a trabajar.

En los niños con TDAH la deficiencia se corrige cuando empiezan a tomar medicamentos en un tratamiento integral de largo plazo. El estudio de este grupo específico (con deficiencias motrices) llevó a los investigadores a percatarse de las áreas del cerebro que son distintas respecto de los niños sanos y cómo a partir de la medicación, se logra la recuperación. El circuito fronto-cerebeloso se activa o se enciende.

En conferencia de prensa, Pilar Dies, jefa del Departamento de Imagenología del HIMFG, explicó que la resonancia magnética mostró que la hiperactividad, inatención e impulsividad que caracteriza a los niños con TDAH se debe a que el cerebro tiene una mayor actividad en sus diferentes zonas, no logra integrar la información que recibe y eso lleva a que la persona deje tareas inconclusas o tenga una conducta disruptiva. El menor está pensando en varias cosas a la vez y no termina ninguna, indicó.

En la investigación participaron 15 niños con TDAH y 15 sanos (control) con los que se compararon los resultados de estudios de imagen antes y después. Los primeros recibieron el tratamiento farmacológico y mejoraron, salvo algunos en los que se comprobó que en realidad tenían trastorno bipolar, por lo que se les refirió al servicio respectivo para su atención. Significa, señaló la doctora, que la resonancia magnética también es útil para diferenciar la enfermedad de que se trata.

Eduardo Barragán subrayó que antes se pensaba que los medicamentos se limitaban a mitigar los síntomas, es decir, que el niño lograra concentrarse, controlar sus impulsos y poner atención. Con el hallazgo de la investigación del HIMFG se fortalece la tesis de que también restablecen el funcionamiento del cerebro, y por tanto la importancia de que los pacientes sean diagnosticados y reciban el tratamiento médico que les permitirá tener un desarrollo normal, ser adolescentes y adultos sanos.

De lo contrario corren el riesgo de tener una vida disfuncional, llena de frustraciones y de caer en problemas de adicciones, violencia, accidentes de tránsito, inicio de relaciones sexuales tempranas y, por tanto, tener embarazos no deseados o infecciones de transmisión sexual, entre otros, frecuentes en individuos con TDAH, señaló el especialista.