El sector empresarial consideró que la cancelación de la línea 7 del Metrobús “sería lo peor que podría enfrentar la ciudad de México”, porque se trata de una obra técnicamente viable, que beneficiará a miles de usuarios, quienes verán reducidos sus tiempos de traslado hasta 40 por ciento.

La sustitución de 180 camiones por 90 autobuses de doble piso y con una tecnología que reduce la emisión de partículas a la atmósfera disminuirá los problemas de contaminación y tráfico en el corredor que va de Indios Verdes a la Glorieta de Petróleos.

Mientras la zona norte se revitalizará en beneficio de sus habitantes, comerciantes y prestadores de servicio, afirmó el presidente de la Comisión de Desarrollo Urbano de la Coparmex-CDMX, Ignacio Cabrera, al señalar que ha faltado transparencia en el manejo de información.

La Consejería Jurídica tampoco previó los riesgos de incumplir con la normatividad para monumentos históricos, como está catalogado Reforma, y no dar seguimiento a la entrega de autorizaciones y permisos para las diversas etapas de la obra, pese a sustentar su impacto, cuestión económica y urbana.

Dicha situación, dijo, ha colocado a la línea en un impasse, cuando es un proyecto muy importante para la ciudad, que implica inversiones por más de mil millones de pesos en obras y compra de unidades; y no debió manejarse como un proyecto aislado, porque “no se trata de una ocurrencia”.

Con información de La Jornada