Usar sandalias constantemente puede causar graves lesiones y/o problemas a futuro, pues al no sujetar adecuadamente el pie, hay una tendencia a curvar los dedos para sujetarlas, los pasos son más pequeños y hay que realizar un esfuerzo extra al caminar que supone tensar de forma continua músculos y tendones.

Además, al andar en sandalias constantemente se estira la fascia plantar (el tejido grueso en la planta del pie que conecta el calcáneo a los dedos y crea el arco del pie) pudiendo causar una fascitis plantar, lo que produce inflamación, dolor y cansancio.

Las lesiones a corto plazo más comunes son esguinces, dolores en talones y arco del pie, mientras que a largo plazo podrían causar fracturas por estrés o, incluso, juanetes. Además, utilizar sandalias como calzado habitual incrementa el riesgo de sufrir accidentes como tropiezos al subir o bajar escaleras.

Asimismo, los especialistas recomiendan que las personas con problemas de circulación o diabéticas, eviten su uso pues al tener reducida la sensibilidad en los pies podrían lesionarse y no notarlo.

En cualquier caso, las sandalias deben sujetar adecuadamente el empeine y el tobillo, la suela debe estar hecha de un material rígido, grueso y de alta densidad para que amortigüe los golpes de los pasos al caminar, debe tener la forma ergonómica del pie para adaptarse y hay que evitar comprar las muy baratas porque podrían estar fabricadas con materiales poco saludables, advierten especialistas.

Fuente: RPP