No todas las calorías son buenas

Uno de los mitos más comunes es pensar que “todas las calorías son iguales, por lo que evitar la grasa resulta malo”.

Las “calorías en / calorías que” la falsa fórmula para el mantenimiento del peso se incrustó en los pasillos de la academia y en la política del gobierno,  y los contadores de calorías ganó. Incluso las últimas regulaciones de etiquetado de alimentos mejoran la prominencia de calorías, haciéndolos grandes y en negritas en la etiqueta.

Por esta razón es lógico pensar que efectivamente todas las calorías y la grasa son iguales.  Esto es lo que enseñaron, hasta que una nueva investigación nos reveló esta idea al revés.

La verdad es que hay calorías buenas y malas. Y es que esto implica más que una simple ecuación matemática, un ejemplo sería, creer que al comer la misma cantidad de calorías en unas almendras o en unas gomitas en forma de osos, aunque el número de calorías sea el mismo pensar que produce la misma reacción al cuerpo.

Cuando comemos, la comida interactúa con nuestra biología, que es un sistema adaptativo complejo que transforma instantáneamente cada bocado, el cual afecta a las hormonas, la química cerebral y el metabolismo. Por lo cual las calorías provenientes del azúcar causan la acumulación de grasa y picos de hambre. En cambio la proteína y  la grasa son calorías que promueven la quema de grasa.

Lo que cuenta aún más que la cantidad de calorías son la calidad de las calorías.