Para los seres humanos, los primeros tres años de vida son claves para alcanzar un pleno desarrollo, que será fundamental para el resto de su vida. Una adecuada nutrición, protección y estimulación son fundamentales para el desarrollo de su cerebro.

Durante el proceso de desarrollo cerebral, los genes y las experiencias que viven influyen en las conexiones neuronales que establecen a lo largo de estos tres primeros años de vida, desde su gestación. Esta combinación de lo innato y lo adquirido establece las bases para el futuro del niño. Por lo que concretamente, una buena nutrición, protección y estimulación a través de la comunicación, el juego y la atención receptiva de los cuidadores es imprescindible para su futuro.

“Si cambiamos el comienzo de la historia, cambiamos la historia entera” Raffi Cavoukian, cantante y fundador del Centre for Child Honouring de Canadá

La pobreza es un factor común de la ecuación. En México  millones de niños menores de 5 años corren el riesgo de no alcanzar su potencial de desarrollo debido a la pobreza extrema y al retraso del crecimiento. La nutrición, aunque es uno de los principales factores en la falta de desarrollo, no es el único. Por ejemplo, el estrés extremo, este se da frecuentemente en situaciones de maltrato o abandono activando sistemas de respuesta biológica que, causan estrés tóxico, el cual puede interferir en el desarrollo cerebral. A medida que el niño va creciendo, este padecimiento puede acarrear problemas físicos, mentales y conductuales en la edad adulta.

Más del 80% del cerebro de tu bebé se forma antes de los tres años,  gran parte de la población no es consciente de la importancia de los primeros años de vida y no exige políticas, programas ni financiación al respecto.

Una intervención adecuada en el momento adecuado puede reforzar el desarrollo, interrumpir ciclos intergeneracionales de desigualdad y brindar a cada niño un comienzo justo en la vida.