La inclusión es uno de los mayores retos para las escuelas de todo el mundo.
¿Cómo pueden las escuelas desarrollar estrategias efectivas para lograr la inclusión efectiva para todos sus niños? Este tema, es actualmente un foco central de la agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible para las Naciones Unidas, que busca asegurar la educación inclusiva y de calidad, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los niños y que sugiere un crecimiento en el desarrollo de los países a largo plazo.

Lo primero que debemos hacer es, redefinir la palabra inclusión. La mayoría de las personas relaciona la palabra inclusión a los grupos de la población más vulnerables; pobreza, enfermedades o déficit, apariencia física, etc. La inclusión se refiere a aprender a vivir con la diferencia y aprender de ella, de esa manera las diferencias pueden ser contempladas de manera positiva.

Para lograr esto es importante identificar y suprimir barreras, abrir espacios de participación para los alumnos en diferentes disciplinas. Otro factor clave para la inclusión es la práctica de valores, cuando existe un comportamiento en torno al respeto por la diferencia y la solidaridad para resolver problemas es mucho más sencillo trabajar en equipo. Todo esto, en conjunto, genera un cambio positivo en el pensamiento y comportamiento entre los alumnos y docentes.

La inclusión es un tema que dista mucho de desaparecer, pero es importante la concientización y redefinición de este concepto para mejorar las prácticas y poco a poco generar una cultura en torno a ello.