Los niños que padecen enuresis nocturna o emisión involuntaria de orina pueden desarrollar baja autoestima y problemas psicológicos si la enfermedad no es tratada adecuadamente, dijo hoy a Efe el doctor Eduardo Reynosa Stenner.

Quienes presentan esta enfermedad, la cual es curable al 100 %, suelen aislarse de otros niños de su misma edad o de actividades que impliquen pernoctar en un lugar distinto a su casa pues les avergüenza no poder contenerse, mojar la cama y que los demás se burlen de ellos, afirmó el pediatra.

“El niño sabe lo que le va a pasar porque es involuntario. Sabe que se van a burlar de él, se aisla y evita las invitaciones, entonces su autoestima va bajando porque se siente menos que sus compañeros”, expresó el especialista.

La enuresis ha sido incluida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la Clasificación Internacional de Enfermedades Mentales y del Comportamiento conocido como CIE -10 y se describe como “un trastorno aislado o bien que puede acompañar a un trastorno de las emociones o del comportamiento más amplio”.

Este problema ocurre entre los cinco años -cuando el sistema urinario ya maduró- y los ocho años e incluso hasta la adolescencia, debido a la deficiencia de una hormona llamada vasopresina u hormona antidiurética, la cual regula la actividad del riñón durante las horas de sueño.

“La deficiencia de la vasopresina hace que el riñón siga trabajando y produciendo la orina que llena la vejiga y esta sale de manera involuntaria”, explicó el especialista del Hospital General Regional 110 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Por lo general esta afección se oculta y ni el niño ni los papás lo comentan pues les avergüenza.

En algunos casos los padres creen que es algo normal, que el menor lo hace a propósito o que busca llamar la atención, lo cual complica el problema.

El experto añadió que la enuresis también puede ser causada por una infección en las vías urinarias o el riñón, por tener una vejiga pequeña o por los problemas emocionales que experimente el menor, sobre todo si ya controlaba sus esfínteres y deja de hacerlo de manera repentina.

La enfermedad es curable y requiere de un tratamiento que suministre la hormona antidiurética de manera sintética, el cual deberá ir acompañado de medidas como que el menor no ingiera líquidos antes de dormir, que vacíe la vejiga antes de acostarse y no tomar agua a medianoche aunque se despierte con sed.

El especialista recomendó a los padres llevar un calendario para registrar los días en que su hijo logró pasar la noche sin mojar la cama, esto es una forma de involucrarlo en su tratamiento.

Con información de Debate