Existen una serie de casos que tienen relación directa con las dificultades emocionales, los papás se preocupen tanto por que sus hijos obtengan buenas calificaciones en la escuela, desarrollen habilidades deportivas, aprendan a hablar más de un idioma… pero muy pocas veces se preocupen por desarrollar su inteligencia emocional.

¿Cómo formar hijos emocionalmente sanos?, pensando que la felicidad de una persona depende en gran medida de la capacidad que tenga para gestionar sus emociones. Porque si alguien no es capaz de manejar adecuadamente su ira, su tristeza, su frustración, incluso su alegría, le resultará más difícil llevar una vida satisfactoria.

La mayoría de las veces los adultos no sabemos manejar nuestras propias emociones, lo que hace que nos resulte mucho más difícil encargarnos de las de nuestros hijos. No es una tarea fácil, sin embargo, tampoco es imposible.

Al igual que sucede con las enfermedades, muchas veces es mejor prevenir que curar. Por eso es fundamental tratar de educar las emociones en casa antes de que la incapacidad de comunicación y expresión de las mismas por parte de nuestros hijos requiera de algún tratamiento o terapia especializada. Así, es importante que los niños realicen actividades y tareas junto con sus padres donde puedan expresar sus emociones por medio del movimiento, la pintura o la cocina.

Emociones según las edades

Desde que nacemos, las emociones están presentes en nosotros, y todas ellas son necesarias y adaptables. Sin embargo, existen algunas emociones que surgen con más impulso en unas edades que en otras. Te presentamos algunos ejemplos

  • El miedo a lo desconocido se presenta entre los nueve meses y los dos años de edad.
  • La frustración aparece en torno a los dos y tres años.
  • El miedo a la oscuridad se manifiesta aproximadamente a los cinco años.
  • El orgullo aflora en la primera etapa escolar, debido a la necesidad de que los niños hagan cosas por sí mismos.
  • La envidia nace a los siete años, cuando los niños empiezan a contrastarse con sus compañeros.
  • La culpa se empieza a desarrollar durante la etapa escolar.
  • La vergüenza se hace más obvia durante la preadolescencia.
  • La soledad se acentúa en el periodo de la adolescencia.

Con información de BB Mundo