Cuando tu hijo se enferma, debes estar cerca y ser quien le da un abrazo reconfortante, lo entretiene y le lleva bebidas deliciosas.

¿No sabes cuándo es necesario hacer todo eso? Primero responde las siguientes tres preguntas clave:

¿Se siente lo suficientemente bien como para estar en clase y participar en actividades durante el día escolar? Si no es así, deja que se quede en casa.

¿Tiene una enfermedad que pueda contagiarles a otros niños o a el personal de la escuela? Si es así, deja que se quede en casa hasta que el periodo infeccioso haya pasado.

¿Yo me quedaría en casa y no iría al trabajo si tuviera estos síntomas? Si es así, deja que se quede en casa.

Ahora te presentamos cinco tips para esos días.

  1. Tiempo frente al televisor

Si tu hijo no se siente al cien, la televisión puede ser la medicina adecuada. Sin embargo, intenta hacer que el tiempo frente al televisor sea un poco más especial. Busca películas favoritas de la infancia que no hayas visto en un rato y disfruta la nostalgia.

  1. Da un paseo por tus recuerdos

Siguiendo con el tema de la nostalgia, a los niños les encanta ver álbumes fotográficos viejos y de cuando eran bebés, imágenes de vacaciones familiares previas en tu iPad o reírse con videos viejos de las cosas que hacían antes.

  1. Cambia las reglas

Cuando tu hijo se está recuperando de una enfermedad, las rutinas pueden quedarse atrás (solo un poco). Así que déjalos estar en piyama todo el día y sírveles bocadillos deliciosos como paletas caseras para la garganta o hasta refresco de cola si eso necesita tu hijo para estar hidratado.

  1. Jueguen juntos

Es un secreto a voces que a la mayoría de los padres les encanta abrazar a sus hijos enfermos, que en ese momento no suelen gruñirte para que ‘los sueltes’. Sin embargo, cuando tu hijo se esté recuperando y sienta más energía, es el momento en que necesitas algunas soluciones para quitarle el aburrimiento y ponerte en el papel de quien lo entretiene en casa para darle toda tu atención.

Podrías hacer una guarida secreta con sábanas sobre la mesa o en el espacio que queda entre la pared y el sillón. Llena ese lugar especial con almohadas, una sábana o una cobija, una linterna de mano y algunos libros o juguetes. ¿Y si juegan al hospital y a que tú eres el paciente, junto con algunos muñecos y animales de peluche?

5. Una bandeja de diversión

Prepárale a tu hijo una bandeja con algunas hojas de papel, plumones lavables y juguetes pequeños (las letras magnéticas en una bandeja para hornear también funcionan). A los niños más pequeños les podría gustar la masa para modelar y el moco de King Kong, que les dan horas de entretenimiento tranquilo. No les des nada demasiado desafiante si no se sienten bien, solo juegos simples y relajantes.

Con información de Huffingtonpost