Cuando llega la ablactación (después de los 6 meses de vida de un bebé), las madres comienzan a preguntarse cuáles son los alimentos que verdaderamente benefician a sus hijos.

Entre los 4 y 6 meses de edad, el aparato gastrointestinal de los bebés aún no madura por completo, por lo que no tienen las enzimas necesarias para digerir y procesar los alimentos y procesarlos en nutrientes. Para esto, sirven las papillas, las cuales en un principio deben tener una consistencia semilíquida y, conforme tu hijo crece, la porción líquida debe aumentar.

¿Cómo prepararlas?

-Al inicio, debes cocer las verduras o frutas, molerlas y hacer una mezcla sin añadir condimentos.

-La consistencia de las primeras papillas debe ser suave porque todavía no tiene dientes y su intestino es inmaduro, por lo que no es capaz de digerir alimentos enteros.

-Entre más sencillo sea, menos colores tenga, tu bebé la aceptará mejor.

-Cuando inicies la ablactación, alterna las comidas con leche materna, es decir, si a primera hora pide leche, a las 2 horas dale una papilla de una sola verdura, y así cambia entre leche y papilla.

-Si le ofreces por primera vez un alimento, dáselo durante todo el día en pequeñas probadas y observa su reacción; de qué color fueron sus heces, si lo notas irritable o si tiene comezón o ronchas, ya que esto puede decirte qué tan tolerante es a ciertos alimentos.

-De los 6 a 10 meses de edad de tu bebé, sus papillas no deben contener los tres grupos de alimentos (carbohidratos, proteínas y vitaminas y minerales). Lo ideal es introducir grupo por grupo, pero a partir de los 10 meses es importante incluir todos ellos.

Con información de BB Mundo