Cuando tu hijo se enferma, debes estar cerca y ser quien le da un abrazo reconfortante, lo entretiene y le lleva bebidas deliciosas.

Si tu hijo tiene fiebre, el temido vómito o simplemente está agotado y con pocos ánimos, es buena idea que se quede en casa y sienta el cariño de papá o mamá.

1. Televisión

Un rato en la televisión: Procura no exceder de dos horas, recuerda que el consumo excesivo daña la salud de tus hijos.

2. Da un paseo por tus recuerdos

Siguiendo con el tema de la nostalgia, a los niños les encanta ver álbumes fotográficos viejos y de cuando eran bebés, imágenes de vacaciones familiares previas en tu iPad o reírse con videos viejos de las cosas que hacían antes. Si no has organizado bien tus fotos (como a todos nos pasa), sugiérele a tu hijo que las acomoden juntos.

3. Medicina memorable

Muchos adultos aún recuerdan las cosas especiales que les preparaban cuando eran niños y estaban enfermos o el libro que leyeron (o les leyeron) por primera vez cuando se enfermaron. Recordarán estos momentos en que los cuidas y los apapachas, así que intenta que se conviertan en tu propia tradición familiar, con una taza o una bandeja especial, un libro o un cómic nuevo elegido con cuidado y calcomanías cada vez que se tome una cucharada de medicina. Vale la pena tener juguetes y baratijas escondidos en un cajón para dárselos en días como estos.

4. Cambia las reglas

Cuando tu hijo se está recuperando de una enfermedad, las rutinas pueden quedarse atrás (solo un poco). Así que déjalos estar en piyama todo el día y sírveles bocadillos deliciosos como paletas caseras para la garganta o hasta refresco de cola si eso necesita tu hijo para estar hidratado.

“Mi hijo ha estado enfermo durante los últimos dos días”, dice Amy Condon, madre de Martha, de seis años”. Definitivamente soy más permisiva: le dejo venir a nuestra cama si se despierta en la noche y, cuando finalmente me pidió ‘alimentos suaves’ e insistió en que solo quería chocolate, ¡le di una barra!

5. Jueguen juntos

Es un secreto a voces que a la mayoría de los padres les encanta abrazar a sus hijos enfermos, que en ese momento no suelen gruñirte para que ‘los sueltes’. Sin embargo, cuando tu hijo se esté recuperando y sienta más energía, es el momento en que necesitas algunas soluciones para quitarle el aburrimiento y ponerte en el papel de quien lo entretiene en casa para darle toda tu atención.

Podrías hacer una guarida secreta con sábanas sobre la mesa o en el espacio que queda entre la pared y el sillón. Llena ese lugar especial con almohadas, una sábana o una cobija, una linterna de mano y algunos libros o juguetes. ¿Y si juegan al hospital y a que tú eres el paciente, junto con algunos muñecos y animales de peluche?

Durante los momentos en que no estén viendo televisión, sugiere Flic, “tengan un día temático. Con mi hijo, solíamos jugar a que estábamos en París, por ejemplo. Veíamos Ratatouille, después preparábamos un croque monsieur, poníamos música francesa e incluso investigábamos algunos datos interesantes. Si se sienten con ánimos, hasta pueden disfrazarse. A mis hijos les encantaba hacer eso”.

Con información de Huffingtonpost