Se considera un embarazo de alto riesgo cuando se presenta por lo general en mujeres jóvenes o bien en pacientes mayores a 35 años, sin embargo, en la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) de Gineco-Obstetricia del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Jalisco, la media son madres incluso a partir de los 30 años de edad.

De acuerdo con la Encuesta Intercensal 2015 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en Jalisco se registró un promedio de 2.3 hijos nacidos vivos por mujeres de 12 y más años. En ese mismo año, se registraron alrededor de 151.9 mil nacimientos; 54 de cada 100 fueron de madres de 20 a 29 años de edad.

Para el cuarto trimestre de 2016, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) apunta tres millones 109.9 mil mujeres de 15 y más años de edad; de ellas, 2 millones 173.3 mil han tenido al menos un hijo y representan 69.9%. En Jalisco, 19 de cada 100 mujeres de 30 a 39 años no han tenido descendencia, 44 han tenido de uno a dos hijos, 36 de 3 a 5 hijos y solo una 6 ó más hijos.

Para que un embarazo sea de alto riesgo, los factores van desde cargas genéticas para el desarrollo de alteraciones de la glucosa o renales, enfermedades autoinmunes como lupus, metabólicas como el hipotiroidismo, alteraciones hipertensivas, cáncer o incluso una infección urinaria que aparentemente es inofensiva o pueda pasar inadvertida por la paciente gestante.

Alrededor del 90 o 95 por ciento de las pacientes desarrollan un embarazo de alto riesgo, siendo las patologías más frecuentes las alteraciones endocrinológicas y anomalías placentarias como el acretismo, ocasionado por la práctica de cesáreas previas.