Jesús María del Bosque Garza, jefe del departamento de Psiquiatría y Medicina del Adolescente del Hospital Infantil de México Federico Gómez, aseguró que el 6% de la población entre tres y seis años padece depresión; y alertó que si no reciben atención psicológica oportuna, las consecuencias pueden ser el abuso de sustancias tóxicas, la deserción escolar o el suicidio.

El primer síntoma que se detecta, es el desinterés por el juego, seguido por la irritabilidad, la apatía, los problemas de alimentación, somnolencia y culpabilidad.

Cuando un menor presenta manifestaciones que afectan su vida cotidiana y pierde el interés en las actividades que antes disfrutaba, puede padecer depresión. Se trata de un padecimiento que tiene baja incidencia, pero se incrementa mientras el niño se desarrolla. Tan sólo en infantes entre cero y tres años, es de 0.3%; en preescolares de tres a seis años es de 3%; en escolares de 6 a 12 años es de 6% y en adolescentes mayores a 12 años se incrementa hasta 10%.

Es fundamental el cariño de la familia durante los primeros tres años de vida, ya que durante este tiempo se forman vínculos importantes, se desarrolla seguridad y autoestima.

Se recomienda que toda la familia participe en la atención a los menores con depresión.

Con información de Proceso