La Organización de Naciones Unidas para la Infancia, Unicef realizó un llamado a las naciones para garantizar un acceso más seguro de los niños a Internet en su más reciente informe sobre el “Estado mundial de la infancia 2017”. Por primera vez el organismo analizó el impacto de los ecosistemas digitales para la infancia y la importancia de cerrar brechas para que los menores “alcancen todo su potencial”.

Según el informe, los menores de edad representan un tercio de los usuarios de Internet en todo el mundo. El llamado al sector público y al privado es urgente ya que “los riesgos en línea pueden llevar a que los niños vulnerables sean más susceptibles a la explotación, el abuso y hasta la trata” reza el documento.

A pesar de que los menores de 18 años suponen un tercio de los usuarios de internet, unos 346 millones de niños aún no tienen acceso a la red, lo que representa un 29 % del total mundial. Esa brecha digital aumenta la desigualdad y puede perjudicar las posibilidades de esos niños para participar en una economía y en una sociedad cada vez más digitalizada.

Unicef explica que “existen amplias brechas en el acceso de los niños a la tecnología digital y de las comunicaciones”, y tanto ese acceso como la calidad del mismo se han convertido “en una nueva línea divisoria” que refleja diferencias basadas también en la situación económica o el género de los menores.

En concreto, los jóvenes africanos son los que están menos conectados: un 60 % de ellos están desconectados, frente al 4 % en Europa. A esto se suma que el 56 % de las páginas de Internet está en inglés y muchos niños no encuentran contenidos que puedan entender o les resulten culturalmente relevantes.

Por otra parte, la creciente utilización de los dispositivos móviles ha llevado a que los adultos supervisen menos el acceso de los niños a internet, con lo cual están más expuestos a peligros en lo que el informe llama la “cultura del dormitorio”. Entre esos peligros, Unicef cita redes digitales -como la “Dark Web” o las criptomonedas- que “están propiciando las peores formas de explotación y abuso, incluidas la trata y el abuso sexual infantil ‘por encargo’ en internet”.

Asimismo, el documento plantea cuestiones derivadas de la digitalización de la vida de los niños, como la “dependencia digital”, situación sobre la que los investigadores destacan que se debe prestar una mayor atención a qué hacen los menores en línea y por qué más que cuánto tiempo permanecen conectados.

El llamado de Unicef para hacer del espacio digital una herramienta más accesible y segura es fortalecer la acción colectiva de los gobiernos, el sector privado, las organizaciones infantiles, el mundo académico, las familias y los propios niños.